Un cordial saludo amigos:

Soy `Asâh'ël (es mi nombre como yisraelita), y resido en Mendoza, Argentina.

Después de pasar por distintas creencias y denominaciones: Orientales (discípulo Shaolín - profesor de artes marciales chinas), creencias de la Nueva Era, cristianas, mesiánicas, nazarenas, etc, veo paulatinamente tras escudriñar las escrituras, que la Tôrâh (cinco primeros libros que hay en la Biblia) fue dada como Instrucción para el pueblo del Creador, que está en plena vigencia; además que dicho pueblo nunca dejó de ser Yisrâ'ël.  La venida del Mesías fue para cumplir con lo anunciado, y darnos entendimiento y fuerzas, no para formar un culto completamente diferente a lo que vemos en las escrituras hebreas. El extranjero es puesto en Yisrâ'ël por su fe, se hace parte de la asamblea de los justos; aunque esto en un sentido espiritual en principio, no porque obtenga usted una ciudadanía del actual estado, ni deba usted trasladarse allí o tenga algo que ver, al menos de momento.

Así, cuando digo Yisrâ'ël, me refiero a los descendientes vía paterna de las doce tribus, de los hijos de Ya'aqôb, y por otro lado, a aquellos extranjeros que abrazan la alianza de 'Elohîm/el Poderoso, haciéndose uno con éstos. Él prometió restaurar ambos reinos, es decir, la Casa de Yisrâ'ël y la Casa de Yehudâh/Judá, y estos descendientes se encuentran en este momento diseminados entre las naciones, aguardando el retorno de Rey Yehôshua, en principio volviendo sus corazones hacia la verdad que es la Tôrâh. A estas doce tribus se les llamó yisraelitas, los cuales no necesariamente son judíos, pues estos últimos son de la Casa de Yehûdâh, como lo es Yehôshua. Los judíos de hoy que usted ve, tienen en general una fe muy diferente a la que se dio a los yisraelitas de antaño, y aún deliberadamente cambiaron la sucesión de identidad por la vía paterna, como corresponde según Tôrâh, a vía materna. Según los rabinos, si usted no es hijo de madre judía, no es judío, y esto es contra los principios de las escrituras.

También tras analizar muchos movimientos mesiánicos y nazarenos, se ve que se trata de Cristianismo con aspectos del Judaísmo, o bien de Judaísmo con aspectos del Cristianismo; pero la restauración de la Casa de 'Elohîm no es una mezcla de Cristianismo con Judaísmo, sino el retorno a la tôrâh correcta (que ambas religiones han dejado de lado).

Veo que la Religión Judía se atiene a la tôrâh oral (halajôt rabínicas y dogmas de hombre), y aún hay disposiciones que van contra la misma Tôrâh (como ocultar en Nombre del Creador), y por su parte, el Cristianismo está influenciado desde su base por la religión de Babel, pues sus manifestaciones se evidencian tanto por parte de este Cristianismo en si, como por aquellas religiones que al menos explícitamente están reconocidas como paganas.

Con el paso del tiempo, vamos advirtiendo que necesitamos escudriñar las escrituras, necesitamos confiar en el Creador para que nos revele Su verdad, esto es, Su Tôrâh (significa: enseñanza, instrucción).

Lo que confunde las cosas, es la noción que la justificación es por fe; pero esto fue así desde el principio. La verdadera fe moverá inmediatamente a hacer los mandamientos, incluyendo la circuncisión, la cual no solo fue dada para el natural, sino también para todo extranjero que es de la fe de Abraham.

Así entonces, no soy converso o practicante de la Religión Judía o Religión Cristiana, ni mesiánico o nazareno, sino discípulo de Yehôshua haMâshîaj, un adorador de YHWH, y como tal, miembro de la Casa de Yisrâ'ël. Mâshîaj, nuestro Maestro, vino a darnos a conocer la verdadera Tôrâh, y darnos tevilâh/inmersión en espíritu, para fortalecernos y seguir dicha Instrucción, no para que por causa de la fe quedemos libres de obedecerla; esta noción es contradictoria y ajena a las escrituras. El justo se caracteriza por practicar la justicia de ‘Elohîm, y Su justicia es hacer Su Tôrâh (Tehillîm/Sal. 1:2), pues ha sido dada para ser instrucción y puesta por obra.

El amor, la misericordia, la justicia y la fe, ya son instrucción de dicha Tôrâh, no son nada nuevo, y eso lo recalca Yehôshua, que una cosa hay que vivir y hacer, sin dejar de hacer lo otro; todo fue dado con un fin, y no somos nadie para anular las escrituras de la Tôrâh en base a un modelo propio, o criterio personal y/o colectivo.

Les comparto este sitio.
Desde ya: Gracias por visitarlo.

'Asah'ël
Mendoza, Argentina

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